martes, 29 de octubre de 2013

Campaña Stop Kristeller: Cuestión de gravedad

Presentación

Aún hoy la maniobra de Kristeller se usa con frecuencia en los hospitales españoles con el fin de acelerar la fase del expulsivo del parto. Esto es ya motivo suficiente para alarmarnos, pues se trata de una maniobra contraindicada por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), y ha sido prohibida en países como el Reino Unido. La OMS la clasifica entre las que deben emplearse con cautela por no existir evidencias que confirmen su utilidad. 

Objetivos de la campaña

  • Dar a conocer la existencia de esta maniobra a las mujeres embarazadas y no embarazadas, así como a sus acompañantes o parejas.
  • Exponer las graves consecuencias que pueden sufrir tanto las madres como los bebés.
  • Contribuir a que deje de ser una maniobra invisible e invisibilizada.
  • Ofrecer herramientas administrativas y legales de reclamación o denuncia a las mujeres afectadas.
  • Sensibilizar a profesionales que intervienen en la atención al parto, como vía de erradicar esta maniobra de sus prácticas sanitarias.
  • Favorecer la participación de las mujeres en esta campaña y sacar a luz sus experiencias.

1- Historia y definición de la maniobra kristeller

Ya en tiempos de Hipócrates (siglo V a. C.) se recomendaba realizar cierta presión en el fondo uterino para acelerar el parto. En 1867, un médico alemán, Samuel Kristeller, publicó un estudio sobre la asistencia manual de empujar al feto, en el que describía su técnica, condiciones y recomendaciones para su aplicación. La supuesta finalidad de este procedimiento era fortalecer las contracciones uterinas durante el expulsivo, masajeando el útero y presionándolo en el fondo repetidamente con dirección hacia el canal de parto (más concretamente, él indicaba que la presión debería durar entre 5 y 8 segundos, sincronizada con la contracción uterina, y con una pausa de 0,5 segundos a 3 minutos).
Como podemos apreciar en las imágenes, se trata de la presión sobre el fondo uterino para aumentar la presión abdominal durante el expulsivo, bien con una mano, dos o el antebrazo, conjuntamente con la contracción y en dirección a la pelvis materna, con el fin de acortar la duración del mismo y ayudar en la salida del bebé.
La maniobra de Kristeller no suele estar incluida en los actuales planes de estudio y es transmitida oralmente entre profesionales.

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